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viernes, 16 de diciembre de 2011

Óscar Denicia

Óscar Denicia

[Nezahualcóyotl, Edo. Mex. /1984]

Egresado de la Licenciatura en Psicología de la Facultad de Estudios Superiores Zaragoza de la UNAM. Ha participado en algunos talleres de poesía impartidos por el poeta Óscar Wong

Ulises Vidal


Ulises Vidal
[DF. 1981]


Documentalista y escritor. Estudió Ciencias Políticas en la UNAM, cuenta con un diplomado en Investigación Estratégica por la Universidad de Columbia, Nueva York. Ha publicado crítica y poesía en las revistas Versodestierro y Sapiencia. Es coordinador de Investigación en el Centro Americano para la Solidaridad Internacional. Actualmente prepara su primer poemario.

José Miguel Lecumberri


José Miguel Lecumberri

[México, DF. 1981]

http://lecumberrinegro.blogspot.com/

Como escritor ejerce la poesía, el ensayo y la narrativa. Varias de sus obras se encuentran publicadas, teanto en medios impresos como electrónicos en México, España, Canadá y Perú. De igual forma ha publicado poemas y ensayos para las siguientes revistas: Versodestierro, La Otra, Opción (ITAM), Kala, Revista Cartucho, entre otras. Como músico ha participado en diversos proyectos y ensambles sonoros, entre los que destacan: Malajim, Hybris-Muette, The Montauk Project y actualmente trabaja en un proyecto solitario llamado Mike Solo.

Libros publicados:Antorcha de Sombras (2005, Tintanueva Ediciones), Reflejos de la locura (2006, Tintanueva Ediciones), El Jardín de las NUeces (2007, Editorial Praxis), Moncloe Piscis (2008), Delirium Videns (2009), Alter Satan (libro-disco, 2010), Corrupción de la Gema de la Cordura (2011)

Antologías: Antología Épica II (2009, Editorial Épica), Antología del Laberinto II (2009 Versodestierro), Antología RCA (2010, Cangrejo Pistolero, Sevilla), Años Épicos, Antología de cuentos (2010, Editorial Épica), Antología 40 Barcos de Guerra (2010),

EP's: Opus Nigrum (2009, Horizonte Records) con Malajim, Alter Satan (2010, Horizonte Records) con Hybris-Muette





EL HIP(ST)ER POETA

Callado el ruido rumor iracundo de las voces que celan espacios de yerta iconografía,

ya tus huestes de moradas amapolas el vestigio incineran para poder comprender al infierno

Te llaman hombre pero tus colas delatan un satírico ente de cuneiforme inconsciencia

héroe de los malditos que pisan uvas para regar

las campiñas de dulces hembras promiscuos

Yerto en lagunas el cerebro flotando nicotina y la luz en divergencia espiritual se une

al canto de mariposas ebrias de destino, entre rocosas marismas el fuego tilde y la luna escasea

Flemático

[explicado al ceñido carrete de hostias que desdibujan tus pasos, eres tu muerte]

desahuciando las cañerías que erigen en cruz sus lóbregos cirios, ya marchitos los labios

que tan exquisitamente fueron relicario para tu fuente

el puro tamiz, la pura espalda que el jade codicia, en este sacrificio nos inviertes, en esta mentira nos apuestas, el alma roída en extremos la balanza

tu nombre caníbal, tus ojos caníbales devorando claros de luna y perfiles de incienso,

los frígidos martirios de tu belleza ahora explotados en el vientre que la matriz conspicua

el funeral aullido y la manada postiza, todo eso vulva, todo eso alegría por desesperanza

tu eres mi muerte y yo tu vida, aquello que los ladrones olvidan en un descuido de la codicia,

tu corazón más sagrado que el espejo de un ciego, tesoro cuya fortuna se paga con sangre

ya no reptamos en esta alcantarilla,

el ciego esperma que mira el vacío y canta una zarzuela, llanto desatado avidez

llanto para alimentar al pueblo perdido en el desierto,

si pudiera pagar tu amor me cogería un conejo, oh, sombra de mi muerte,

roja sombra que delira flor, sexo, heme aquí cáliz de tus yagas

Pretexto la deforme caricia que consideran tus manos, aves de rapiña en el banquete Prometeo

tu sabiduría mortajas y rastrojos el pasado que fueron los cuentos y el niño que solapa

sus mentiras como una canción de inocencia, ya vuelto al clamor todas tus dulces,

siniestras causas construyéndonos un nido donde los viejos nogales juzgan el otoño

desde aúreos púlpitos.

El sutil cascabeleo de ciertos peligros, la decadente hora que florece lobos una sonrisa

tu cuello alto, como el cielo que los dioses coronan con la oscura y deliciosa miel del vicio

ya retintas las sábanas en el fluir de piel que consumió hogueras

lienzos para adornar la locura, donde al fin el sueño recupera sus márgenes,

heme aquí nísperos en vuelo, donde la argucia engulló nuestros recuerdos

migajas para perder el camino que a rastros se nos ofrece

sotos que la niebla escombra como una manía sagrada, como un atentado suicida

rímel corriendo Leteo, lagrimas que no soportan la angelical composición del llanto

este es nuestro silencio, nuestra concepción.

APARICIÓN

Un sonido que cede impaciente a la oscuridad sus más íntimos gestos,

retorno de lo infinito sobre una mirada que pierde el ángulo de la luz,

el dorso ubicado en un bisel oculto

donde los dioses juegan a tener un cuerpo,

las calaveras de viejos conocidos se apilan sonrientes

en una fragua de centellas

donde el mundo curte las violáceas úlceras de su indolencia

y tierras de caprichos pestilentes se buscan unos ojos

para crecer gusanos;

insólita nota musical prendida de tu pecho

en el vestido de oscuros lienzos que imitan un oleaje de realidad entre los sueños,

sólo el dulce herir de espumas en contrapunto,

cadencia de los malditos, el eslabón que la vesícula adhiere al alma

como un pretexto de sed, una caricia infame

que se resuelve súbito presentimiento.

Hijos yertos en las mazmorras de la masturbada alegoría

la quema del pabellón de oro,

con una hoja de acero

naciendo del capullo loto, joya que la sangre bautiza

lo prohibido, lo absurdo…

Hay manera de escuchar tus pasos al otro lado de la muerte

donde el abismo a las tinieblas refulge

y tu cuerpo se reconoce en floración de cenizas,

los relámpagos que naufragan esta ceguera

como hombres cuyo rostro extravían las sombras.

En un flash de piel, o en la anomalía de ciertas sensaciones

te manifiestas flujo de repentino esplendor

con la inquietante textura de lo macabro,

en un gimoteo de escalones que las maderas interpretan

o en el repentino extravío de la mirada de los gatos;

vaporosos crótalos que conspiran el silencio,

de pronto pasas tu voz callada por mi nuca

como el vaho que marca los cristales

y en el yacimiento de esta nerviosa ilusión

un embrujo mana desde imprecisas fragancias.

Toda tú espejismo de ti misma que trastorna espectros

este placer saboteado por mis sentidos,

la tierna condolencia de lo sensato yerra

cuando soy yo la vívida aparición que teme tu fantasma.

VERDAD DE UN CUERPO

Debatido en la alegoría de los labios que tan ingenuamente besamos

o en la usurpación de astros que decaen asfixia en un rumor de entrañas

cuando la húmeda, enloquecida sensación es la avispa posada

en el pétalo encarnado de la coyuntura flor

edénicas piromanías en que se resuelven los densos salivazos

biliosas golosinas fluyen surtidor de amargos corales al gimoteo mortecino,

tus pechos entregados como arcos melancólicos

venenosa anatomía de verbal diferimiento, en la gruta aérea el esperpento

que no existe es la locura, como refinada matriz que el fango de la vida pervierte

son tus dedos, pardos felinos que la noche amanta

de toda realidad proscritos y a una fantasía esclavizados

al trémulo peaje de las caricias que resultan flechas en el arma de un París oscurecido

el coito decapitado, las nupcias enfermas, las opacas marismas excitadas,

la espiral venérea y toda constelación enajenada paisaje que yace mintiendo

las propiedades luminosas de aquella dulce, terrible verdad de tu cuerpo

harto ya de su interminable excitación en lo irreal.

ROCTUS

“Well, I stand up next to a mountain

And I chop it down with the edge of my hand

Yeah”

Jimi Hendrix

Zurcida la costra en vano, el angelical ímpetu de eones aciagos

yaces sobre la huella escarlata del delfín, caminante de los estrobos

la frágil medialuna que enloquece en tu vientre topacios de hojarasca

demacrados en la prófuga inmanencia del éxtasis,

padecimos la dicha de un nosotros psíquico, erótica infancia que sueña

con las moscas de Belcebú cosidas a tu mirada, ya rastro de indivisibles disoluciones,

manantial donde las mariposas vomitan aquel verano, como vodka barato

tus ojos de un negro místico en arbórea multiplicidad

panteras que usan la noche como una forma de asaltar el vacío.

Soy la marca en el linde oscuro de aquellos delirios flotando aún en el eco

de la última canción, donde tu mano solía ser umbral y sagrado pasaje

a la deriva esta ascética necesidad de las sombras al resguardo de tus piernas

como una flama a su moción diluvio, fiera estelar que la carne adopta

la herida en vano y tus labios como un sol que el atardecer nunca concluye,

yerto e inmóvil en la sed insomne que llamamos tiempo

piel como fractales jacarandas en el abismo de los años,

en las ociosas veredas de los días

el colapso neural de los suspiros ya todos siendo su absurdo desencanto

antifaces contaminados por la realidad de sus apariencias,

huyo en el clamor venereo de jubilosas menguas, harto de infortunios

el resplandor de asimetrías salvajes y pirotecnia de amatorio

es este camino que la sangre devora, este ser tu nombre

como un ave de óleo que la luz disuelve invisible.

ANAL ANGELS

Prófugo en astillas las sienes navegantes de un ensueño sin guarida

es tu imagen la vertiente secreta que conspira en relámpagos mi desgracia,

manos que guardan la tumba de oro en que duermen putrefactos los dioses

piezas de un museo que la filosofía devasta con silencio,

un museo cuyas ruinas fundan nuestro pensamiento

y hacen con los hilos de la secreta prosodia

el eucalipto boyante en la garganta adolorida de beatitud de los melancólicos,

tanto llanto en íntimas y palatinas veladas de vampiros

que se derrochan antiguos recipientes de azúcar para colocar el vacío

donde alguna vez tuvo el mundo su corazón, parda magnolia

decaída deseo,

parda como los hijos que la noche prodiga en mis amores,

llantos que provienen de los muertos,

como una herencia sagrada de la carne,

resonancias que cristalizan en taciturnos corales,

ejemplar sangrado de conspicuas doncellas

para los argentinos goces de eróticos títeres,

enloquecidas maquetas de la voluntad [el gatopardo],

afuera de las coyunturas de prístinos vergeles

donde la miel es usada a manera de relicario

exuda de los dedos el verbo profano y alucinado que rumian las putas,

el verbo de los destrozados, de náufragos que el olvido cobija

como sirenas apolilladas en sus cantos.

Antes ver el macabro experimento de orgasmos

en el fétido nido que incuban aciagos serafines,

resplandor que desangra vírgenes en los socavones consagrados

de estigmas florecidos,

labios como dulces que escarlatas envidian

vientre en sumidero de doradas arenas, cadencia que una brisa dionisiaca

les usurpa en el sigiloso vaivén de la belleza.

KOKORO

“We're all unlucky in love sometimes. When I am, I go jogging.

The body loses water when you jog, so you have none left for tears.”

Wong Kar Wai Chungking Express

[“Todos hemos sido desafortunados en el amor, a veces.

Cuando yo soy desafortunado, salgo a correr.

El cuerpo pierde agua cuando corres, así no queda

agua para lágrimas.”

Wong Kar Wai Chungking Express]

Un batir de alas entre escarlata de légamo y tenue púrpura extravío

como esa tristeza tuya, mientras aguarda que la desnude un galope de astros,

vuelvo a ser ese primer hombre al que ángeles lascivos extraen la costilla faltante,

como un icono de la soledad, el universo sólo me concibe por tu ausencia

ya nada de mi es sino un verso en la arena, que el viento disipa en velado gesto;

no hay imagen, sólo una espesa mancha de luz que gotea de olvido en olvido

ciego resplandor en que aún te tropiezas conmigo, como una lágrima que escapa

entre bostezos, ajena al sufrimiento del que es insignia;

porque no todo lo estéril está destinado al fuego, ni toda higuera cobija al diablo

este amor, con su vocación de ilusorio, no puede convidarme

la exquisita, inexplicable sangre de un orgasmo,

ni la deshecha hermosura, casi penumbra, de un recelo indulgente;

transcurres en mí como floración de invierno, insólito éxtasis que nace en sepulcros

tu mirada ensueño y tu tacto fantasma, como muchos han dicho: “soy por nada”,

oscuro silencio que las palabras rondan como tigres sagrados al prófugo fuego,

desesperado te busco como la sed al agua que en espejismo

huye y muere resplandor.

j.m.lecumberri

LA LETRA BORRADA

“Te enfrié en el alma de tu cuerpo

te congelé en tu vida profunda…”

Henri Michaux

Una especie de luz que desciende ultrajada por la oscura nieve que tan vagamente nos ha cobrado el sueño, la frígida aurora torciéndole los huesos a un ángel,

Yo no más…

El paso que a la fuga tiende con rostro enfermo la dorada mariposa de los campos de trigo

esta ruina circular de los deseos

Ya no más cabida a aquellos reptiles que lloraron nuestro silencio, enfriados en la sangre de los muertos hay hilos que escurren de la noche, hilos que inventaron el canto del tzenzontle en la curvatura de un cáliz desgarrado entre corales, como el espíritu santo renaciendo de su excremento

Ya no canto, no oigo el relicario de los ecos,

las ratas caminan por mis venas y el azufre adopta retoños de carne en mis pulmones

acumulé la lluvia entre Venus y un oscuro altar esculpido con el silicio de los martirizados

esta es mi cruz que acarician los estigmas de una puta virginizada

esta la rosa de botones marchitos donde el resplandor oculta sus ovarios

la luz está muerta y soy yo su sepulcro

alguno de los dos debía decirlo: “todo pierde su esencia en el sordo tránsito del vacío”

tu sonrisa como un rehilete entre dardos que los relámpagos salvan para sus estridentes sacrificios

y en el agua que tiembla en el cuenco de tus manos como un animal herido, se ahogan mis lágrimas

agua maldita para los labios de nuestra monótona tristeza

sal que la herida implora como una forma de seducirse, como un rastro sin principio, la señal destruida que advierte los peligros del orden

y el leve presentimiento de arcanos deleites

de un lado al otro de este viaje, sabemos que las escorias nos reclamarán y que volveremos a advertirnos, pero todo será diferente.

Los buitres no estarán para siempre masticando el costado infinito de nuestras rebeliones, las entrañas derramadas en la delicadísima ceniza de las civilizaciones

…ahora lo sabes, todo ensordece en el perdido vacío del tránsito

la luz de mis ojos ha muerto y tu serás su sepulcro.

EL NARCO EBRIO

« Or moi, bateau perdu sous les cheveux des anses,

Jeté par l'ouragan dans l'éther sans oiseau,

Moi dont les Monitors et les voiliers des Hanses

N'auraient pas repêché la carcasse ivre d'eau ; »

Arthur Rimbaud

El rancio Talmud que de lepra confiere a los jueces su aspecto de arcángel desfigurado. Saturno desciende a reclamar el ocaso, y las mentes de los señores del alaba se cercenan en un mismo crimen que la luz cultiva trastornándose. El piso ajedrezado de tus manos recorre con la ceguera a cuestas, espejos de amatistas ensangrentadas y un puñado de oro convertido en excremento, ese macabro surtidor de pétalos que hieden la demente serenidad de los corderos. Belladona el embrión que deserta orgasmos y desciende imprevista, seductoramente entre las piernas adormecidas de una santa prostituida. Los asnos desbocados en los gritos de vírgenes tartamudas. Apenas despierta al infame gozo de selvático esplendor que brilla corrupto el espinazo, la astral unción de carisma e incienso impregna su aroma a tu vientre. Aquellos labios que a la amapola hurtaron la sangre y a la adelfa el veneno, se consumaron un beso en la vida que tan oscuramente te atragantas. El placer es sólo este dolor incomprendido.

PRECOGNICIÓN RETROACTIVA

“¿No odian todos los pueblos la maldad?

Y sin embargo todos marchan de su mano.”

El Documento de Damasco

El cauce irá cada día más cargado, los gritos harán inundación,

por los sacrificios de sangre que un extraño Prometeo vigila con ojo de buitre

y una lengua para el chacal, la luna reverenciará a los asesinos

y el sol beberá cicuta de la insigne antorcha que septentrión sostiene,

pueblos sin destino violarán la Historia y al feliz teatro harán masacre.

El cielo en llamas oscurecido, el crepúsculo más amargo que nunca

ni las cenizas tendrán voz en este exilio, sólo la baba del loco

resistiendo el frío putazo de la Nada, vergel de sudarios

los esquizos desnudos en costillares coralinos, la sangre bebiéndose arena

la cordura consumida en un oscuro socavón donde la miel será imperio.

Una amalgama que la plata no decide correrá por las venas de los vivos

y los muertos andarán con paso humano el vals de la desdicha,

antiguas luminarias dictarán la tiranía estelar, la trasgresión imposible

todos los hombres no serán uno, la lengua de la serpiente dejará el único vestigio

y los topos harán sus madrigueras en los cráneos de antiguos feligreses de la Ciencia.

Una jaula de oro sostendrá el orbe, pitagórica fuerza que a la noche relumbra

un cáliz derramado en el devastado pavimento será la señal de lo inevitable,

las madres pedirán en vano por la muerte de sus hijos, todo se perpetuará

una sutil agonía interminable para aquellos que duren cuando los astros renazcan,

de entre un velo de humo el cielo lloverá centellas, maldición y vida eterna.

El hombre vivirá por siempre en un reino de agua putrefacta

de su mirada las órbitas planetarias despegarán cometas que sólo la ira conoce,

llamas que sangran la eterna dicha de ser sobreviviente, felices estigmas de la estupidez

la era oscura será un latido en el pecho que la muerte disimula

un latigazo en la memoria que hiende el abismo de lo inconmensurable.

Lo que ahora es invisible se manifestará terror de los entendidos

la temblorosa piel que los huesos conquistan surgirá Edén entre los rotos

la antigua promesa de los viejos beatos, resurgirá maldición para los letrados

sólo en las tinieblas un bosquejo del alma atreverá sus movimientos

los peces se ahogarán en el agua, cuando los hombres deban abandonar la tierra.

TEORÍA DEL MIEDO

Resbala el insomnio donde mortaja el alma

leopardo los besos en circuitos la jungla

el deseo que palpita herida los gusanos

fragua los cimientos su triste remero que calavera

lánguidos cipreses abortan la yerma, frígida cesura

que tus labios un feto al loto devoran

tan pálidos, tan bellos, legados de la muerte

carnes del suicida ya derramada mineral de estrellas

toda charca en París diamantina, todo podrido el cielo

tu voz que los tigres veneran en llamas marchitos

y una especie de mirada que el coyote abriga tu nombre

eres la luz que un licor al pasaje brota abismo

astil el veneno que enamoradas tientas prodiga

un hilo manso, nudo de angustia y florecido

tus ojos ya solares que el céfiro respira

en un incendio de títeres, las formas danzan tu mirada

tu danza una forma de mirada que nos extingue

un hálito más perfecto que la niebla y el mármol aburrido

por todo resplandor un crepúsculo jadeo el bermellón

piel de vírgenes y lino y cabellos se tormenta la joya

el hierro que emerge de abenuz y pétalos nebulares

tu noche cuyo misterio el cuerpo no adivina

hombres y sombras por igual esclavos para tu boca

confundidos en un mismo acto la mentira

y el precioso desasosiego de la revelación

la inquieta, oscura verdad saliva los palacios.

 
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