Óscar Denicia
[Nezahualcóyotl, Edo. Mex. /1984]
Egresado de la Licenciatura en Psicología de la Facultad de Estudios Superiores Zaragoza de la UNAM. Ha participado en algunos talleres de poesía impartidos por el poeta Óscar WongLa primera fecha, 13 de octubre de 2011, se llevó a cabo en el Raíz Café. En la foto: Estephani Granda Lamadrid, Óscar Denicia, José P. Serrato, Karloz Atl, Omar Soto, Ulises Vidal y Arturo Álvar.
La segunda fecha, 14 de octubre de 2011, se llevó a cabo en el foro La Karakola, donde se presentó la Memoria del Encuentro Moebius 2010. En la foto: Ian Soriano, Diana Garza Islas, José Othón y Yendi Ramos .
La tercera fecha, 15 de octubre de 2011, se llevó a cabo en el café La Tregua. En la foto (de izquierda a derecha): Yaxkin Melchi, Davo Valdés de la Campa, Estephani Granda Lamadrid, José Miguel Lecumberri, Tino Montelongo, Tigre Famélico; Blanca Esther Martínez Manjarez y Edgar López Romero (Revista Crisálida) y Arturo Álvar (enfrente).
En la última sesión estuvo con nosotros el Poeta Raúl Renán.
Donde participaron los poetas: Judith Santopietro, Ileana Garma, Arturo Alvar e Ixchel García
La tercera sesión se llevó a cabo con los poetas Daniel Bencomo, Ángel Moisés Rojas, Mario Rovel, Diana Garza, Iván Valmun y Carlos Axolotl.
En la primera mesa de lectura: Montserrat Morales, Alberto Guerrero y Aarón Fishborne
Desde Mazatlán nos acompañaron en la primera mesa los poetas Moisés Vega y Fernando Alarriba.
Óscar Denicia
[Nezahualcóyotl, Edo. Mex. /1984]
Egresado de la Licenciatura en Psicología de la Facultad de Estudios Superiores Zaragoza de la UNAM. Ha participado en algunos talleres de poesía impartidos por el poeta Óscar Wong

José Miguel Lecumberri
[México, DF. 1981]
http://lecumberrinegro.blogspot.com/
Como escritor ejerce la poesía, el ensayo y la narrativa. Varias de sus obras se encuentran publicadas, teanto en medios impresos como electrónicos en México, España, Canadá y Perú. De igual forma ha publicado poemas y ensayos para las siguientes revistas: Versodestierro, La Otra, Opción (ITAM), Kala, Revista Cartucho, entre otras. Como músico ha participado en diversos proyectos y ensambles sonoros, entre los que destacan: Malajim, Hybris-Muette, The Montauk Project y actualmente trabaja en un proyecto solitario llamado Mike Solo.
Libros publicados:Antorcha de Sombras (2005, Tintanueva Ediciones), Reflejos de la locura (2006, Tintanueva Ediciones), El Jardín de las NUeces (2007, Editorial Praxis), Moncloe Piscis (2008), Delirium Videns (2009), Alter Satan (libro-disco, 2010), Corrupción de la Gema de la Cordura (2011)
Antologías: Antología Épica II (2009, Editorial Épica), Antología del Laberinto II (2009 Versodestierro), Antología RCA (2010, Cangrejo Pistolero, Sevilla), Años Épicos, Antología de cuentos (2010, Editorial Épica), Antología 40 Barcos de Guerra (2010),
EP's: Opus Nigrum (2009, Horizonte Records) con Malajim, Alter Satan (2010, Horizonte Records) con Hybris-Muette
Callado el ruido rumor iracundo de las voces que celan espacios de yerta iconografía,
ya tus huestes de moradas amapolas el vestigio incineran para poder comprender al infierno
Te llaman hombre pero tus colas delatan un satírico ente de cuneiforme inconsciencia
héroe de los malditos que pisan uvas para regar
las campiñas de dulces hembras promiscuos
Yerto en lagunas el cerebro flotando nicotina y la luz en divergencia espiritual se une
al canto de mariposas ebrias de destino, entre rocosas marismas el fuego tilde y la luna escasea
Flemático
[explicado al ceñido carrete de hostias que desdibujan tus pasos, eres tu muerte]
desahuciando las cañerías que erigen en cruz sus lóbregos cirios, ya marchitos los labios
que tan exquisitamente fueron relicario para tu fuente
el puro tamiz, la pura espalda que el jade codicia, en este sacrificio nos inviertes, en esta mentira nos apuestas, el alma roída en extremos la balanza
tu nombre caníbal, tus ojos caníbales devorando claros de luna y perfiles de incienso,
los frígidos martirios de tu belleza ahora explotados en el vientre que la matriz conspicua
el funeral aullido y la manada postiza, todo eso vulva, todo eso alegría por desesperanza
tu eres mi muerte y yo tu vida, aquello que los ladrones olvidan en un descuido de la codicia,
tu corazón más sagrado que el espejo de un ciego, tesoro cuya fortuna se paga con sangre
ya no reptamos en esta alcantarilla,
el ciego esperma que mira el vacío y canta una zarzuela, llanto desatado avidez
llanto para alimentar al pueblo perdido en el desierto,
si pudiera pagar tu amor me cogería un conejo, oh, sombra de mi muerte,
roja sombra que delira flor, sexo, heme aquí cáliz de tus yagas
Pretexto la deforme caricia que consideran tus manos, aves de rapiña en el banquete Prometeo
tu sabiduría mortajas y rastrojos el pasado que fueron los cuentos y el niño que solapa
sus mentiras como una canción de inocencia, ya vuelto al clamor todas tus dulces,
siniestras causas construyéndonos un nido donde los viejos nogales juzgan el otoño
desde aúreos púlpitos.
El sutil cascabeleo de ciertos peligros, la decadente hora que florece lobos una sonrisa
tu cuello alto, como el cielo que los dioses coronan con la oscura y deliciosa miel del vicio
ya retintas las sábanas en el fluir de piel que consumió hogueras
lienzos para adornar la locura, donde al fin el sueño recupera sus márgenes,
heme aquí nísperos en vuelo, donde la argucia engulló nuestros recuerdos
migajas para perder el camino que a rastros se nos ofrece
sotos que la niebla escombra como una manía sagrada, como un atentado suicida
rímel corriendo Leteo, lagrimas que no soportan la angelical composición del llanto
este es nuestro silencio, nuestra concepción.
APARICIÓN
Un sonido que cede impaciente a la oscuridad sus más íntimos gestos,
retorno de lo infinito sobre una mirada que pierde el ángulo de la luz,
el dorso ubicado en un bisel oculto
donde los dioses juegan a tener un cuerpo,
las calaveras de viejos conocidos se apilan sonrientes
en una fragua de centellas
donde el mundo curte las violáceas úlceras de su indolencia
y tierras de caprichos pestilentes se buscan unos ojos
para crecer gusanos;
insólita nota musical prendida de tu pecho
en el vestido de oscuros lienzos que imitan un oleaje de realidad entre los sueños,
sólo el dulce herir de espumas en contrapunto,
cadencia de los malditos, el eslabón que la vesícula adhiere al alma
como un pretexto de sed, una caricia infame
que se resuelve súbito presentimiento.
Hijos yertos en las mazmorras de la masturbada alegoría
la quema del pabellón de oro,
con una hoja de acero
naciendo del capullo loto, joya que la sangre bautiza
lo prohibido, lo absurdo…
Hay manera de escuchar tus pasos al otro lado de la muerte
donde el abismo a las tinieblas refulge
y tu cuerpo se reconoce en floración de cenizas,
los relámpagos que naufragan esta ceguera
como hombres cuyo rostro extravían las sombras.
En un flash de piel, o en la anomalía de ciertas sensaciones
te manifiestas flujo de repentino esplendor
con la inquietante textura de lo macabro,
en un gimoteo de escalones que las maderas interpretan
o en el repentino extravío de la mirada de los gatos;
vaporosos crótalos que conspiran el silencio,
de pronto pasas tu voz callada por mi nuca
como el vaho que marca los cristales
y en el yacimiento de esta nerviosa ilusión
un embrujo mana desde imprecisas fragancias.
Toda tú espejismo de ti misma que trastorna espectros
este placer saboteado por mis sentidos,
la tierna condolencia de lo sensato yerra
cuando soy yo la vívida aparición que teme tu fantasma.
VERDAD DE UN CUERPO
Debatido en la alegoría de los labios que tan ingenuamente besamos
o en la usurpación de astros que decaen asfixia en un rumor de entrañas
cuando la húmeda, enloquecida sensación es la avispa posada
en el pétalo encarnado de la coyuntura flor
edénicas piromanías en que se resuelven los densos salivazos
biliosas golosinas fluyen surtidor de amargos corales al gimoteo mortecino,
tus pechos entregados como arcos melancólicos
venenosa anatomía de verbal diferimiento, en la gruta aérea el esperpento
que no existe es la locura, como refinada matriz que el fango de la vida pervierte
son tus dedos, pardos felinos que la noche amanta
de toda realidad proscritos y a una fantasía esclavizados
al trémulo peaje de las caricias que resultan flechas en el arma de un París oscurecido
el coito decapitado, las nupcias enfermas, las opacas marismas excitadas,
la espiral venérea y toda constelación enajenada paisaje que yace mintiendo
las propiedades luminosas de aquella dulce, terrible verdad de tu cuerpo
harto ya de su interminable excitación en lo irreal.
“Well, I stand up next to a mountain
And I chop it down with the edge of my hand
Yeah”
Jimi Hendrix
Zurcida la costra en vano, el angelical ímpetu de eones aciagos
yaces sobre la huella escarlata del delfín, caminante de los estrobos
la frágil medialuna que enloquece en tu vientre topacios de hojarasca
demacrados en la prófuga inmanencia del éxtasis,
padecimos la dicha de un nosotros psíquico, erótica infancia que sueña
con las moscas de Belcebú cosidas a tu mirada, ya rastro de indivisibles disoluciones,
manantial donde las mariposas vomitan aquel verano, como vodka barato
tus ojos de un negro místico en arbórea multiplicidad
panteras que usan la noche como una forma de asaltar el vacío.
Soy la marca en el linde oscuro de aquellos delirios flotando aún en el eco
de la última canción, donde tu mano solía ser umbral y sagrado pasaje
a la deriva esta ascética necesidad de las sombras al resguardo de tus piernas
como una flama a su moción diluvio, fiera estelar que la carne adopta
la herida en vano y tus labios como un sol que el atardecer nunca concluye,
yerto e inmóvil en la sed insomne que llamamos tiempo
piel como fractales jacarandas en el abismo de los años,
en las ociosas veredas de los días
el colapso neural de los suspiros ya todos siendo su absurdo desencanto
antifaces contaminados por la realidad de sus apariencias,
huyo en el clamor venereo de jubilosas menguas, harto de infortunios
el resplandor de asimetrías salvajes y pirotecnia de amatorio
es este camino que la sangre devora, este ser tu nombre
como un ave de óleo que la luz disuelve invisible.
Prófugo en astillas las sienes navegantes de un ensueño sin guarida
es tu imagen la vertiente secreta que conspira en relámpagos mi desgracia,
manos que guardan la tumba de oro en que duermen putrefactos los dioses
piezas de un museo que la filosofía devasta con silencio,
un museo cuyas ruinas fundan nuestro pensamiento
y hacen con los hilos de la secreta prosodia
el eucalipto boyante en la garganta adolorida de beatitud de los melancólicos,
tanto llanto en íntimas y palatinas veladas de vampiros
que se derrochan antiguos recipientes de azúcar para colocar el vacío
donde alguna vez tuvo el mundo su corazón, parda magnolia
decaída deseo,
parda como los hijos que la noche prodiga en mis amores,
llantos que provienen de los muertos,
como una herencia sagrada de la carne,
resonancias que cristalizan en taciturnos corales,
ejemplar sangrado de conspicuas doncellas
para los argentinos goces de eróticos títeres,
enloquecidas maquetas de la voluntad [el gatopardo],
afuera de las coyunturas de prístinos vergeles
donde la miel es usada a manera de relicario
exuda de los dedos el verbo profano y alucinado que rumian las putas,
el verbo de los destrozados, de náufragos que el olvido cobija
como sirenas apolilladas en sus cantos.
Antes ver el macabro experimento de orgasmos
en el fétido nido que incuban aciagos serafines,
resplandor que desangra vírgenes en los socavones consagrados
de estigmas florecidos,
labios como dulces que escarlatas envidian
vientre en sumidero de doradas arenas, cadencia que una brisa dionisiaca
les usurpa en el sigiloso vaivén de la belleza.
“We're all unlucky in love sometimes. When I am, I go jogging.
The body loses water when you jog, so you have none left for tears.”
Wong Kar Wai Chungking Express
[“Todos hemos sido desafortunados en el amor, a veces.
Cuando yo soy desafortunado, salgo a correr.
El cuerpo pierde agua cuando corres, así no queda
agua para lágrimas.”
Wong Kar Wai Chungking Express]
Un batir de alas entre escarlata de légamo y tenue púrpura extravío
como esa tristeza tuya, mientras aguarda que la desnude un galope de astros,
vuelvo a ser ese primer hombre al que ángeles lascivos extraen la costilla faltante,
como un icono de la soledad, el universo sólo me concibe por tu ausencia
ya nada de mi es sino un verso en la arena, que el viento disipa en velado gesto;
no hay imagen, sólo una espesa mancha de luz que gotea de olvido en olvido
ciego resplandor en que aún te tropiezas conmigo, como una lágrima que escapa
entre bostezos, ajena al sufrimiento del que es insignia;
porque no todo lo estéril está destinado al fuego, ni toda higuera cobija al diablo
este amor, con su vocación de ilusorio, no puede convidarme
la exquisita, inexplicable sangre de un orgasmo,
ni la deshecha hermosura, casi penumbra, de un recelo indulgente;
transcurres en mí como floración de invierno, insólito éxtasis que nace en sepulcros
tu mirada ensueño y tu tacto fantasma, como muchos han dicho: “soy por nada”,
oscuro silencio que las palabras rondan como tigres sagrados al prófugo fuego,
desesperado te busco como la sed al agua que en espejismo
huye y muere resplandor.
j.m.lecumberri
“Te enfrié en el alma de tu cuerpo
te congelé en tu vida profunda…”
Henri Michaux
Una especie de luz que desciende ultrajada por la oscura nieve que tan vagamente nos ha cobrado el sueño, la frígida aurora torciéndole los huesos a un ángel,
Yo no más…
El paso que a la fuga tiende con rostro enfermo la dorada mariposa de los campos de trigo
esta ruina circular de los deseos
Ya no más cabida a aquellos reptiles que lloraron nuestro silencio, enfriados en la sangre de los muertos hay hilos que escurren de la noche, hilos que inventaron el canto del tzenzontle en la curvatura de un cáliz desgarrado entre corales, como el espíritu santo renaciendo de su excremento
Ya no canto, no oigo el relicario de los ecos,
las ratas caminan por mis venas y el azufre adopta retoños de carne en mis pulmones
acumulé la lluvia entre Venus y un oscuro altar esculpido con el silicio de los martirizados
esta es mi cruz que acarician los estigmas de una puta virginizada
esta la rosa de botones marchitos donde el resplandor oculta sus ovarios
la luz está muerta y soy yo su sepulcro
alguno de los dos debía decirlo: “todo pierde su esencia en el sordo tránsito del vacío”
tu sonrisa como un rehilete entre dardos que los relámpagos salvan para sus estridentes sacrificios
y en el agua que tiembla en el cuenco de tus manos como un animal herido, se ahogan mis lágrimas
agua maldita para los labios de nuestra monótona tristeza
sal que la herida implora como una forma de seducirse, como un rastro sin principio, la señal destruida que advierte los peligros del orden
y el leve presentimiento de arcanos deleites
de un lado al otro de este viaje, sabemos que las escorias nos reclamarán y que volveremos a advertirnos, pero todo será diferente.
Los buitres no estarán para siempre masticando el costado infinito de nuestras rebeliones, las entrañas derramadas en la delicadísima ceniza de las civilizaciones
…ahora lo sabes, todo ensordece en el perdido vacío del tránsito
la luz de mis ojos ha muerto y tu serás su sepulcro.
« Or moi, bateau perdu sous les cheveux des anses,
Jeté par l'ouragan dans l'éther sans oiseau,
Moi dont les Monitors et les voiliers des Hanses
N'auraient pas repêché la carcasse ivre d'eau ; »
Arthur Rimbaud
El rancio Talmud que de lepra confiere a los jueces su aspecto de arcángel desfigurado. Saturno desciende a reclamar el ocaso, y las mentes de los señores del alaba se cercenan en un mismo crimen que la luz cultiva trastornándose. El piso ajedrezado de tus manos recorre con la ceguera a cuestas, espejos de amatistas ensangrentadas y un puñado de oro convertido en excremento, ese macabro surtidor de pétalos que hieden la demente serenidad de los corderos. Belladona el embrión que deserta orgasmos y desciende imprevista, seductoramente entre las piernas adormecidas de una santa prostituida. Los asnos desbocados en los gritos de vírgenes tartamudas. Apenas despierta al infame gozo de selvático esplendor que brilla corrupto el espinazo, la astral unción de carisma e incienso impregna su aroma a tu vientre. Aquellos labios que a la amapola hurtaron la sangre y a la adelfa el veneno, se consumaron un beso en la vida que tan oscuramente te atragantas. El placer es sólo este dolor incomprendido.
“¿No odian todos los pueblos la maldad?
Y sin embargo todos marchan de su mano.”
El Documento de Damasco
El cauce irá cada día más cargado, los gritos harán inundación,
por los sacrificios de sangre que un extraño Prometeo vigila con ojo de buitre
y una lengua para el chacal, la luna reverenciará a los asesinos
y el sol beberá cicuta de la insigne antorcha que septentrión sostiene,
pueblos sin destino violarán la Historia y al feliz teatro harán masacre.
El cielo en llamas oscurecido, el crepúsculo más amargo que nunca
ni las cenizas tendrán voz en este exilio, sólo la baba del loco
resistiendo el frío putazo de la Nada, vergel de sudarios
los esquizos desnudos en costillares coralinos, la sangre bebiéndose arena
la cordura consumida en un oscuro socavón donde la miel será imperio.
Una amalgama que la plata no decide correrá por las venas de los vivos
y los muertos andarán con paso humano el vals de la desdicha,
antiguas luminarias dictarán la tiranía estelar, la trasgresión imposible
todos los hombres no serán uno, la lengua de la serpiente dejará el único vestigio
y los topos harán sus madrigueras en los cráneos de antiguos feligreses de la Ciencia.
Una jaula de oro sostendrá el orbe, pitagórica fuerza que a la noche relumbra
un cáliz derramado en el devastado pavimento será la señal de lo inevitable,
las madres pedirán en vano por la muerte de sus hijos, todo se perpetuará
una sutil agonía interminable para aquellos que duren cuando los astros renazcan,
de entre un velo de humo el cielo lloverá centellas, maldición y vida eterna.
El hombre vivirá por siempre en un reino de agua putrefacta
de su mirada las órbitas planetarias despegarán cometas que sólo la ira conoce,
llamas que sangran la eterna dicha de ser sobreviviente, felices estigmas de la estupidez
la era oscura será un latido en el pecho que la muerte disimula
un latigazo en la memoria que hiende el abismo de lo inconmensurable.
Lo que ahora es invisible se manifestará terror de los entendidos
la temblorosa piel que los huesos conquistan surgirá Edén entre los rotos
la antigua promesa de los viejos beatos, resurgirá maldición para los letrados
sólo en las tinieblas un bosquejo del alma atreverá sus movimientos
los peces se ahogarán en el agua, cuando los hombres deban abandonar la tierra.
Resbala el insomnio donde mortaja el alma
leopardo los besos en circuitos la jungla
el deseo que palpita herida los gusanos
fragua los cimientos su triste remero que calavera
lánguidos cipreses abortan la yerma, frígida cesura
que tus labios un feto al loto devoran
tan pálidos, tan bellos, legados de la muerte
carnes del suicida ya derramada mineral de estrellas
toda charca en París diamantina, todo podrido el cielo
tu voz que los tigres veneran en llamas marchitos
y una especie de mirada que el coyote abriga tu nombre
eres la luz que un licor al pasaje brota abismo
astil el veneno que enamoradas tientas prodiga
un hilo manso, nudo de angustia y florecido
tus ojos ya solares que el céfiro respira
en un incendio de títeres, las formas danzan tu mirada
tu danza una forma de mirada que nos extingue
un hálito más perfecto que la niebla y el mármol aburrido
por todo resplandor un crepúsculo jadeo el bermellón
piel de vírgenes y lino y cabellos se tormenta la joya
el hierro que emerge de abenuz y pétalos nebulares
tu noche cuyo misterio el cuerpo no adivina
hombres y sombras por igual esclavos para tu boca
confundidos en un mismo acto la mentira
y el precioso desasosiego de la revelación
la inquieta, oscura verdad saliva los palacios.
Un trabajo antológico, hoy en día, es afortunado, más por su variedad y distinción de voces, que por el simple hecho de reunir un sólo estilo en torno a la tradición. Moebius (poetas nacidos en los 80) demuestra la expansión del universo con poéticas que avanzan a través de diferentes estilos, como la experimentación lingüística, el riesgo lúdico, la poesía social, la intensidad lírica; el roce con las lenguas originarias y la poesía escrita para leerse en voz alta. Presencias como la de Ileana Garma, Ian Soriano, Aarón Fishborne, Esaú Corona, Eduardo Ribé, Daniel Bencomo, Carlos Axólotl, son algunas de las más intrépidas, y que dan frescura a la compilación, sin desmerecer las otras personalidades aquí reunidas, que son las que dan equilibrio y rostro a este eje generacional. Concentradas así, en el núcleo que supone este libro, los poetas que participaron en el Moebius, escriben la memoria de una poesía próspera, donde se demuestra que el poema hecho para el lector está en pleno frenesí.
Adriana Tafoya

